¿Dónde me siento y quién paga?
Respuesta breve
Espere a que le digan dónde sentarse: el asiento que mira a la entrada es del anfitrión o del invitado de honor. Y dé por hecho que el anfitrión insistirá en pagar la cuenta.
Los sitios se asignan, no se eligen
El asiento que mira a la entrada es el más importante y se reserva para el anfitrión o el invitado de honor. El gesto educado al llegar es, por tanto, esperar a que alguien le diga dónde sentarse en lugar de tomar la silla más cercana.
El asiento opuesto a la entrada es para el co-anfitrión, colocado para hablar con el personal y mantener el pedido en marcha. Una vez conocidos esos dos puntos de anclaje, el resto de la mesa tiene sentido.
El brindis tiene una forma
Espere a que otros brinden antes de empezar a beber. Si quiere brindar usted, levántese y sostenga la copa con las dos manos.
Y después el detalle que lleva el significado: mantenga su copa más baja que la del anfitrión. Es un gesto deliberado de respeto, y es lo bastante pequeño como para que acertar se note más de lo que se castiga fallar.
La cuenta es una competición que va a perder
Ofrecerse a pagar es educado, y el anfitrión insistirá normalmente en cubrirla de todos modos. Ambas mitades son lo esperado: el ofrecimiento no es una formalidad que saltarse, y el rechazo no es una puerta que empujar.
Si quiere ser usted quien paga, la frase es 我请客 (wǒ qǐng kè), «invito yo». Si paga otro, dé las gracias como corresponde y ofrézcase a invitar la próxima vez. Ese es el intercambio que mantiene el equilibrio, y no echar mano del dinero en la mesa.
Conviene saber
- Espere a que le indiquen su sitio en lugar de sentarse
- Mantenga su copa más baja que la del anfitrión al brindar
- 我请客 (wǒ qǐng kè) es cómo se reclama la cuenta